Cuidar a otros hasta volverte invisible: Mi viaje a través de El Loco del Tarot

Durante muchos años me dediqué a cuidar a otros y a amarlos incondicionalmente. Pero en esa entrega absoluta me encontré con un gravísimo problema: no me daba cuenta de que, al poner a todo el mundo por delante, estaba perdiendo mi dignidad y el apoyo hacia mí misma. Me entregaba tanto a los demás que perdí por completo mi norte; ni siquiera sabía dónde estaba. Con el tiempo me di cuenta de que el Universo es inteligente, pero a nosotros nos hace falta una capa de sabiduría ante muchas situaciones de la vida.
Tras tropiezo y tropiezo, llegué a un camino de luz. Uniendo la sabiduría de la psicología con la guía del tarot, llegué a comprender los patrones repetitivos. En su momento no entendía nada, pero como estaba harta de la vida que tenía, decidí emprender este camino. Empecé con el tarot y no se me dio nada mal: me ayudó a comprender muchísimas situaciones por las que estaba pasando, y eso fue lo que me ayudó a evolucionar.
Ahí me di cuenta de una verdad dura: estar tan pendiente del otro me hacía totalmente invisible para mí misma, y eso me dejó muy afectada, la verdad. Por eso, hoy estoy queriendo y haciendo mi vida desde otro punto de vista.
El Arquetipo de El Loco: Coger la mochila y dar el salto de fe
Si volví a trabajar en el mundo esotérico es porque la vida me lleva siempre al mismo camino y aprendizaje. En uno de esos compartires, una compañera me enseñó que este era verdaderamente mi camino de vida, por lo que no podía viajar por otros mares.
Fue en ese instante cuando me convertí en El Loco del Tarot:
La mochila al hombro: Igual que el personaje de la carta, que lleva una pequeña bolsa colgada al hombro con lo esencial, yo cogí mi mochila pesada —como estas que se usan para viajar por la montaña— y me puse a viajar por mí misma. En esa mochila dejé ir lo superfluo y me quedé solo con la experiencia viva.
El viaje en solitario: Aunque tenía personas a mi lado, empecé a no mostrarles la atención desmedida de antes. No sabéis qué paz sentí al ver que podía hacer mi propio camino sin discutir con los demás. Como El Loco, aprendí a caminar libre, ligero de equipaje y sin mirar hacia atrás. Aprendí a soltar.
El abismo, la sombra y el despertar
En ese proceso hubo una herramienta que usé y que me sirvió muchísimo. Hoy en mi tienda la ofrezco: se llama la carta para soltar. No sabéis lo que me ayudó. Tengo que agradecer que este camino de las cartas viniera por una vieja amiga, ya que para avanzar también tuve que soltar la dependencia emocional que tenía hacia ella y aprender a andar por mí misma.
Mirar al frente como lo hace El Loco da vértigo. Tuve miedo, la verdad. Había mucha oscuridad no reconocida en mi interior que no sabía cómo gestionar. En la carta, El Loco camina al borde del precipicio, confiando en que el Universo desplegará el suelo bajo sus pies. Aunque el tarot me dio luz en el camino, a veces aún sueño o me vienen recuerdos de promesas vacías que no se cumplieron nunca.
Pero precisamente de ese abismo, de esa sombra y del valor de dar el salto nace hoy la mentoría que ofrezco: para acompañarte a sanar lo que yo misma tuve que atravesar y enseñarte a emprender tu propio viaje con valentía.